Make your own free website on Tripod.com

logo-novelas-ciberneticas-dosmildiceisiete.jpg

INICIO | ¡FIRMA NUESTRO LIBRO DE VISITAS!

afrida.jpg

p1.jpg

 

LA MENTE ABIERTA
Por Omar Tärsis Berzeg
 

Antes abría los ojos y cerraba mi mente en sueños. En ilusiones que por hermosas mi promia mente creía eran ciertas.

Nadie me advirtió sobre las consecuencias de esos sueños.

Nadie me dijo que al creerlos ciertos padecería dolor a tal grado que un día simplemente lo dejara de sentir.

Ahora no hay dolor.

Ahora ya no hay sueños.

He cerrado mis ojos... para abrir mi mente y

que en ella quepan solo cosas reales.

 

 

 

 

A GUILLO OFFLINE

Por Omar Tärsis Berzeg

 

 Oh esta lluvia inmensa que moja el pasto, la tierra, toda yerba y toda flor me moja el corazón también, llenándolo de melancolía que disfrruto este anochecer húmedo... ¡Oh! que las noches lluevan siempre así y que los corazones sientan siempre la felicidad que siente el mío.

 

 

 

 

PUTITA A SECAS

Por Omar Tärsis Berzeg

 

A secas, aunque húmeda, soy putita.

Algunas veces, lo acepto, peco de ser putona

pero eso si: jamás a medias seré puta

a no ser que en serio, ya borracha, me vuelva yo muy putota...

Y me humedezco... me toco quedito y te pienso...

Te sueño conmigo metiéndome un dedo...

En los labios mojándote con mi boca...

Y siento uno... ¡Oh! Cómo siento dos dedos...

Como estrechas tu pene en mi pecho...

Me tocas, me quejo...

Muy quedito maullo, muy quedo...

Y me humedezco... y me mojo... y me vengo...

Y me vuelvo a secar... y abro los ojos, seca, y sonrío...

Estoy seca...

Muy seca...

Todo ha sido un sueño de piruja a medias...

Soy PUTITA... a secas.

 

 

 

COMO DICEN

Por Omar Tärsis Berzeg

 

Como dijo Santa Teresita: Este corazón ya no palpita.

Como dijo San Aparicio: Tanto sexo es puro vicio.

Como dijo Santa Filemona: Me han chingado la testosterona.

Como dijo San Alejo: Si es beso, que sea negro.

Como Dijo Santa Guadalupe: ¡Este pito como escúpe!

Como dijo San Eclesiano: Como quieran, menos por el ano.

Como dijo Santa Mónica: Si no cabe abajo, cabe por la boca.

Como dijo San Gerbacio: Si lo metes... mételo despacio.

Como dijo Santa Elena: ¡Esta cosa esta muy buena!

Como dijo San Agapito: ¿Qué tanto es tantito?

Como dijo Santa Camelia: Quedure más de hora y media.

Como dijo San Meritón: Que no produzca hinchazón.

Como dijo Santa Herradura: ¡Me gusta la verdura dura!

Como dijo San Juanito: ¡Nomás quiero sentir bonito!

Como dijo Santa Jacinta: Con que no quede encinta...

Como dijo San Nicanor: Yo ya quiero picador.

Como dijo Santa Lulucita: Aunque sea nomás la cabecita.

Como dijo San Ernesto: ¡Qué bueno que está esto!

Como dijo Santa Lucía: Yo nomás decía...

Como dijo San Perico: ¡Ay, Dios mio! ¡Se siente rico!

Como dice Omar Tärsis Berzeg:

¡Que me fornquen de cabeza hasta los pies!

 

 

 

HE VISTO COSAS
Por Omar Tärsis Berzeg
 

He visto cosas a través del mundo, como si mi alma fuera el tiempo y mi ser el espacio. Como si todo este mundo cupiera en mi ser.

He conocido la bondad, la maldad, la malicia, la ignorancia, la perplejidad, el idiotismo, la sinceridad, la mentira, el hallazgo, la vanidad, la lealtad, la generosidad, la humildad, la perversidad y todo lo que pretende la sexualidad…

Me he abandonado a mi mismo en el mundo, dejándome ir a todas partes, en las junglas, los manglares, los cerros, los desiertos, las montañas, los bosques, los mares y las selvas… Me he hundido en los pantanos, he cruzado las estrellas volando por los aires hasta trascender al universo… Me he convertido en mi mismo más de mil veces… He sido la voz del mundo, también su peste. He sido todo y a la vez nada, he permanecido vivo estando muerto… y se que tras mi muerte ya no viviré… pero jamás dejaré de existir, eternizándome en Polvo… porque como si todo este mundo cupiera en mi ser, como si mi ser el espacio y como si mi alma fuera el tiempo, HE VISTO COSAS A TRAVES DEL MUNDO.

 

 

 

 
 

AL BORDE DE LA IRRACIÓN
Por Omar Tärsis Berzeg
 

No lo se con exactitud. Ni siquiera se cómo fue. Hace tiempo me reuní con mis dos mejores amigas en mi departamento de la ciudad de Puebla para ver una película que parecía era divertida e inelocuente: El diario de Bridget Jones. Nos divertimos, nos entretuvimos, la disfrutamos, pero al final los tres no dejamos de afirmar que nuestras vidas eran completamente similares.

Éramos un pobre trío de loosers que no podían encontrar el amor y que, aunque nos habíamos relacionado siempre con pura gente pípiris, nuestra vida amorosa no era náis. Y claro, ellas dos, hasta la fecha, me siguen llamando la versión masculina-gay de Bridgete Jones… Y ahora que lo medito me doy cuenta de que tal vez lo soy.

 

Al llegar siempre el fin de año uno se come las uvas mientras se hace en la mente una lista de propósitos que quizás con el transcurso del año que comienza no puede cumplir del todo:

 

Dejar de fumar

Dejar de tomar

Encontrar equilibrio interno

Ir al GYM tres veces a la semana

Bajar de peso

No acostarse con el jefe

Dejar de acostarse con chacales

Dejar de pagarles a los mayates

Dejar durarles a los chichifos

Aprender a amar las cosas

Olvidarse de esas cosas

Dejar de hacer listas de propósitos de año nuevo.

 

Y bien… aquí vamos: Que uno se llena de histeria porque es consecuencia de la desesperación y es imposible dejar el cigarro. Uno retoma el tabaco en cualquier momento de desesperación y a mediados de año resulta que se está fumando uno el doble de lo que se fumaba el año pasado. El pensar en la angustia de la soledad, en no tener un novio, un amante, hace que en la cabeza nazcan ideas absurdas y el cigarro ayude a alimentarlas aunque creamos que en realidad nos está relajando, y claro, uno quiere despejarse, quiere salir con los amigos y buscar por todos los lugares al ser amado y resulta que no está en las bibliotecas, ni en el trabajo, ni en los cines… y entonces el resultado es un club nocturno en el que uno asegura que ha dejado la bebida pero conforme pasa el tiempo, conforme se fuma más y conforme menor es la suerte decidimos que nos vale un carajo, que estamos hartos de estar solos y decidimos emborracharnos hasta perdernos, aunque al otro día la resaca sea el dolor más insólito y nauseabundo de nuestras vidas, incluso más grande que el dolor de todas las muelas –junto con los dientes- a un mismo tiempo, así que decidimos que no volveremos a embriagarnos de la manera en que lo hemos hecho y claro, acudimos al yoga, a la espiritualidad, seguros de que el amor no se ha hecho para nosotros. Comenzamos entonces a buscar equilibrio interno. Si los hombres no me quieren me basta con quererme yo y empezamos a ir al gym tres veces por semana, que conforme pasa el tiempo se vuelve en dos veces hasta que de pronto ya es solo una vez y finalmente lo olvidamos porque no conseguimos bajar de peso. Claro, que en la primera sesión queremos quemar todas las calorías almacenadas durante el año anterior y como no es posible decidimos que lo mejor es ponerse a dieta.

¿Por qué será que tendemos a pensar que al ponernos a dieta les gustaremos a los demás? ¿Será que estamos invadidos por la superficialidad? Y claro que lo estamos: Yo me pingo a dieta seguro de que me pondré bueno, bello y me ligaré a todos los hombres a mi paso pero resulta que a pesar de estar a dieta nadie se me acerca y mi jefe, un treintón mal humorado que siempre viste como si su madre le ordenara que ponerse, me invita a salir, me invita un trago en su departamento, me confiesa que es de clóset pero que se muere de ganas por tener una experiencia y yo, que no tengo sexo desde hace mas de medio año, aprieto los ojos, los puños, me vienen fuerzas sobre naturales –quizás de mi equilibrio interno- y me tiro al jefe, que incluso considera que aquello de usar condón va contra los mandatos de la iglesia…

No deja de atormentarme la idea de haberme tirado al jefe pero pienso: ¡eso de estar a dieta ha funcionado! Me siento el puto más bueno del mundo y claro, olvido que la última de mis resacas ha sido la más feroz de la historia de mi vida pero aún así, seguro de mi belleza, de mi cuerpazo por la dieta de dos semanas, me voy a los antros más arrabales –por no decir tugurios- y me emborracho con la certeza de que esa noche conquistaré el mundo entero y claro, otro de los propósitos en mi lista del año apsado se ha roto nuevamente: que me beso con todos los más buenos del lugar sin darme cuenta, debido a mi estado de ebriedad, que aquellos galanes de cuerpos casi perfectos son de la chinaza más popular, de la vecindad más pinchurrienta y asquerosa de la Buenos Aires, San Juan de Aragón y sepa la madre cuanta ciudad perdida de la “cosmogpolita” ciudad de México. Y desde luego que pasa lo que siempre pasa en esos casos: vivo solo y a uno me he llevado a la casa, bañándonos en placer, en líbido hasta que, del pedo que me cargo, me quedo profundamente dormido nuevamente despierto con la maldita resaca y de pronto recuerdo que alguien había estado conmigo en el departamento. Pues el chacal ya no está, y tampoco mi celular, ni mi cartera, ni mi sudadera tan bonita y de moda… ¡Me ha robado el hijo de puta! ¡La cabeza quiere estallarme! Me tomo dos Alcazeltzer ¡y juro que no lo vuelvo a hacer! Decido que jamás volveré a meter a nadie en mi ahora mancillado depto. ¡No quiero que me roben! Pero aunque ya no me importa la dieta –porque del coraje y la resaca he decidido dejarla para atragantarme de sopes, barbacoa, tacos de canasta y demás inmundicias alimenticias- yo quiero seguir teniendo hombres. ¡Quiero que se enamoren de mí de la manera que soy! Sin dietas, ejercicio, con mi aroma a tabaco y mi equilibrio interno tan malacopa. Así que en La Casita, cualquier otro tugurio o ya sea por el Internet –que a todos los aquí lectores se nos da-, encuentro a  cuanto hombre guapo quiero conocer y claro, unos huyen porque mis fotos son súper sexies y chingonas pero ya en persona resulta que no, que soy muy pinche fotogénico pero cero que ver y no tengo más remedio que ofrecer dinero para que se acuesten conmigo, para que me amen, para que me acompañen y claro, como me siento y me creo mierda, de vez en cuando viene a mi algún mayate… para que compruebe que en efecto todos, hasta los más machos, llevan una homosexuala dentro y me enamoro… entre tanta borrachera, cigarro, salidas nocturnas e Internet… me enamoro de uno que es precioso, que es hermoso, que está muy bueno, que me ama de la manera que soy y que me habla como nadie lo ha hecho jamás en la vida, y yo le entrego todo: mi cuerpo, mi corazón, mi tiempo, mi dinero. Nos vamos de vacaciones juntos, le presto mi automóvil, lo invito a comer, a cenar, a los bares y pobre… no tiene dinero pero a mi no me importa. Yo tengo mucho y con él es con quien quiero gastármelo… y me pide chocolates para su mami… y u vino espumoso para su mamita… y joyas para su mamacita… y resulta que su chingada madre se llama “Gaby” y tiene 19 años. Es más joven que yo… con mejor cuerpo que el mío… con una cara más fina y bonita… ¡Y tiene chichis y vagina! Así que decido que ni hablar, me han chichifeado todo este tiempo y lo mejor que puedo hacer es deprimirme. Volver a fumar y volverme a emborrachar, a hundirme en la depresión y aprender a amar las cosas de la manera que son, pues ha llegado noviembre y aunque yo me quiero ir con los muertos en una ofrenda llena de amor, aún me queda tiempo en la tierra. Medito sobre mis propósitos del año y decido que no los he cumplido, que debo mandarlo todo, absolutamente todo al carajo y mucho más a los hombres. Decido que no habrán más dietas, no más cambios radicales, no más chichifos, mayates ni chacales… Y así se me va diciembre, entre fiestas, posadas y más pendejadas, las últimas del año, que total, el día 31 me comeré otras doce uvas y volveré a hacer mi lista de propósitos para el siguiente año, esperanzado a  encontrar el amor, ese que me quiera sin condiciones… y justo de la manera que soy.

 

 

 

 
LA FILOSOFIA VUELVE SABIOS 
A AQUELLOS QUIENES BUSCAN RAZÓN
POR MEDIO DEL ENTENDIMIENTO.
MIENTRAS QUELA IGNORANCIA SOLO VUELVE PENDEJOS
 A  AQUELLOS QUE EVADEN BUSCAR ENTENDIMIENTO
CREYENDO TENER LA RAZÓN.
 
Omar Tärsis Berzeg, 20 agosto 2009
 
 
 
 
 
 
 

dsc00494.jpg

NOMBRE:
COMENTARIO:
  

novelsiber.jpg